EDITORIAL

Entre gritos de aliento y acciones comunes

El campeonato mundial de fútbol que se lleva a cabo durante estos días nos ha dado la ocasión de estar presentes, más que nunca, para alentar al equipo a cuadros con los colores nacionales conducido por Luka Modrić. En varias ciudades de nuestro país, los chilenos croatas se han congregado en sus respectivas organizaciones para manifestar bulliciosamente su apoyo. En Santiago, cada partido de la primera fase congregó a centenares de personas en el Estadio Croata. Independientemente de los resultados finales, desde ya, el cuadro croata ha manifestado una vez más su calidad técnica y mentalidad ganadora. Causa sorpresa en los círculos periodísticos el hecho de que un país pequeño haya podido alcanzar, sistemáticamente, tan buenos resultados deportivos.

Por de pronto, al igual que en otras ocasiones, valoramos estas oportunidades de encuentros fraternos y festejos que dan vida e identidad a toda comunidad, lo que debemos, por cierto, destacar.

La vida e identidad de nuestra comunidad se manifiestan también en otras múltiples actividades que se realizan en diversas ciudades. Hace unos días, un hermoso mural que conmemora el arribo de los inmigrantes croatas fue inaugurado en Punta Arenas por el Club Croata de esa ciudad. En este mes de julio dos serán los libros que estaremos presentando junto al Estadio Croata. El primero, “Guardianas de la trama”, es una antología de testimonios en la que Tatiana Muñoz Mimiza, vicepresidenta de nuestro Círculo, nos habla de su abuela materna, Kata Lozić. El segundo, “A la hora de la oración”, es una novela de la escritora chileno-croata Dragica Vukelić.

Dentro del marco de la renovación de nuestras acciones, la Bolsa de Trabajo ( https://cpeac.cl/bolsa-de-trabajo ) ha comenzado a funcionar durante el mes de junio. Esta iniciativa persigue entregar información y poner en relación a profesionales con miras al desarrollo de sus actividades y carreras. Se trata de un comienzo de una acción, la que continuará implementándose con la participación de socios y amigos y con nuevas herramientas de comunicación complementarias que apuntan a los mismos objetivos.

Finalmente, destacamos que, conforme a nuestra estrategia institucional que persigue la unión entre las organizaciones de la comunidad croata chilena, durante el mes de junio nos hemos reunido con Alexandra Vrsalovic, representante de la diáspora chilena ante las autoridades croatas, a quienes sugerimos algunas iniciativas destinadas a este fin. Una primera reunión entre representantes de las instituciones deberá ser programada en julio. Conocer el trabajo que implementan las instituciones de todo el país, acercar visiones, de manera de optimizar recursos, y desarrollar una comunicación eficaz entre las instituciones aparecen como prioridades en una primera etapa de trabajo común. Con ello estaremos también contribuyendo a los objetivos asignados a los representantes chilenos de la diáspora croata.

Las satisfacciones provocan alegría y están llamadas a ser compartidas. Y la alegría suele ser contagiosa; puesto que irradia, se difunde, ilumina. Sobre todo, cuando la entregamos de corazón a quienes nos rodean, más aún, si se trata de camaradas y amigos con los que compartimos causas comunes.

Nuestro CPEAC ha cumplido sesenta años. Lo hemos celebrado como corresponde, con bombos y platillos, como suele decirse, a fines de marzo, en una cena a la que quisimos darle el realce que la ocasión merecía. Este evento nos ha provocado una alegría para ser expresada y repartida con cariño entre los socios y amigos que nos acompañaron en esta conmemoración.

Durante la ceremonia, dos fueron los mensajes principales expresados por el directorio a los asistentes.

El primero es que, siendo el CPEAC el resultado de una historia hecha a punta del esfuerzo y entusiasmo por parte de nuestros precursores, nos enraizamos en ella y en los valores heredados de padres y abuelos. El homenaje y reconocimiento a quienes forjaron las bases de nuestra institución era un deber moral de fidelidad. Recordar su trabajo y despliegue no hacía otra cosa que reforzar nuestros propios cimientos, encausar la actividad presente en esa identidad permanente que legitima el actuar de todas las organizaciones de la diáspora de Chile. Los nombres de aquellos generosos precursores están y seguirán estando presentes entre nosotros y entre los que vendrán después. Hacia ellos quisimos transmitir la primera parte de nuestro mensaje institucional como un gesto de esta generacion que hoy los honra y agradece.

La historia que recogemos de estas seis décadas nos plantea también una serie de desafíos. Y ese fue el segundo aspecto de nuestro mensaje. La actual generación que dirige y participa en el CPEAC está llamada a integrar a otras más jóvenes, de manera a perpetuar el legado recibido. Y nada mejor que un momento de solemnidad como este, para reflexionar en torno a estos desafíos y transformarlos en ejes de futuro. Estamos innovando en nuestros métodos de comunicación y prácticas, procurando integrar a nuevas generaciones.

Somos conscientes de que el lazo identitario que une a los mayores de nosotros con Croacia, ya sea a través del idioma materno o, simplemente de la cultura expresada por padres y abuelos, la que se reflejaba en tradiciones culinarias, canciones, cuentos, dichos populares, historias de pueblos... se han ido perdiendo con el tiempo. Para los jóvenes de cuarta y quinta generación que llevan un apellido croata y que, de alguna manera, se sienten pertenecer a la nación croata, la identidad debe ser descubierta en otros aspectos. Interesarlos en la historia, el idioma, en el establecimiento de intercambios de nuevo tipo y de redes de contacto, sensibilizarlos en la pertenencia a una nación que, siendo milenaria, es singular, ya que está conformada por los habitantes de dentro y fuera del territorio, y que a ella también pertenecen.

Los sesenta años nos dan vida y fuerza. Nuestro deber es consolidar lo realizado e impulsar acciones de futuro, en lo posible, en forma mancomunada con las demás instituciones de nuestra comunidad. El esfuerzo venidero estará entonces centrado en la transmisión de valores y en la innovación de nuestra organización.

Frente a la crisis preocupante que vivimos a nivel planetario, ojalá que abril sea el mes en que baje la tensión y que nos acerquemos a la paz que anhelamos.

Sesenta años: historias y desafíos de futuro

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