EDITORIAL
Entre un invierno lluvioso y un verano canicular
Mientras nuestro país ha sufrido últimamente las inclemencias de un rudo invierno que ha provocado pérdidas de vidas e importantes daños materiales, las altas temperaturas han golpeado a Croacia, donde los cuidados a las personas mayores y la vigilancia de los bosques han pasado a ser prioritarios. Manifestaciones del cambio climático planetario que afecta a todos los países y del que estamos llamados a tomar conciencia.
Dentro de otro ámbito, en Croacia, el descenso de la tasa de natalidad y disminución de sus habitantes siguen siendo una preocupación fundamental. No hay otro tema societal que alcance tanta unanimidad en el análisis. Las políticas públicas que se implementan para revertir este fenómeno seguirán seguramente siendo diseñadas con el mismo énfasis que conocemos actualmente, independientemente del sector político que esté a la cabeza del gobierno. El asunto es de alta importancia estratégica para la nación en su conjunto y, es vital en todos los sentidos.
Croacia invierte alrededor de 820 millones de euros al año en la revitalización de su demografía, en particular, a través de la acción de la Oficina Central para los croatas en el extranjero. En una reciente intervención con ocasión de la visita a Zagreb de jóvenes canadienses de la diáspora croata, el primer ministro Andrej Plenković reiteró que se trata de “un problema fundamental y clave para el pueblo croata en los últimos 70 años”.
Por cierto, las diferentes iniciativas destinadas a atraer a descendientes de croatas del extranjero hacia la tierra ancestral son comunicadas por las organizaciones de la comunidad en nuestro país. El aprendizaje del idioma, la historia y civilización de Croacia forma parte de nuestra constante preocupación.
En este mismo sentido, durante el mes de julio, destacamos el encuentro que sostuvimos con el historiador chileno croata Sergio Lausić. El investigador formado en Chile y en Croacia, quien viene de publicar un importante trabajo sobre la historia de la inmigración croata en nuestro país: “Croatas en Chile, del desierto atacameño a las estepas patagónicas”, se titula su última publicación, en la que contribuimos a su difusión en la comunidad local.
Unos días antes de este encuentro, estuvimos asociados a la presentación del libro colectivo de carácter testimonial titulado “Guardianas de la trama”, en el que nuestra directora, Tatiana Muñoz Mimiza, a través de su abuela materna, nos dio a conocer una interesante historia familiar que forma parte de la inmigración afincada en la región austral a principios del siglo pasado.
Debemos destacar que, durante el mismo mes de julio, sostuvimos un encuentro con Alexandra Vrsalović, representante de la diáspora local ante las autoridades de Croacia, en el que intercambiamos información y compartimos la necesidad de agrupar a otras instituciones en torno a una reflexión y trabajo comunes. Días después, en respuesta a la invitación formulada por la misma representante, se realizó una reunión telemática con responsables de otras siete organizaciones. En ella se enfatizó la importancia de trabajar conjuntamente, sin exclusiones, para interpretar de la mejor manera posible el sentir colectivo de nuestra comunidad y dar visibilidad a nuestras actividades en favor de Croacia.
Se crea de esta forma una excelente dinámica interinstitucional que presagia el mejoramiento en la información, la creación de lazos de colaboración y difusión de actividades y proyectos. A esta dinámica de unidad y colaboración, se invita a las demás organizaciones a participar también activamente.
El CPEAC continuará priorizando dos ejes que forman parte de nuestra estrategia institucional: la unión entre las organizaciones de la comunidad y la incorporación de nuevas generaciones a nuestras actividades, única forma de mantener vigentes las instituciones.
Las satisfacciones provocan alegría y están llamadas a ser compartidas. Y la alegría suele ser contagiosa; puesto que irradia, se difunde, ilumina. Sobre todo, cuando la entregamos de corazón a quienes nos rodean, más aún, si se trata de camaradas y amigos con los que compartimos causas comunes.
Nuestro CPEAC ha cumplido sesenta años. Lo hemos celebrado como corresponde, con bombos y platillos, como suele decirse, a fines de marzo, en una cena a la que quisimos darle el realce que la ocasión merecía. Este evento nos ha provocado una alegría para ser expresada y repartida con cariño entre los socios y amigos que nos acompañaron en esta conmemoración.
Durante la ceremonia, dos fueron los mensajes principales expresados por el directorio a los asistentes.
El primero es que, siendo el CPEAC el resultado de una historia hecha a punta del esfuerzo y entusiasmo por parte de nuestros precursores, nos enraizamos en ella y en los valores heredados de padres y abuelos. El homenaje y reconocimiento a quienes forjaron las bases de nuestra institución era un deber moral de fidelidad. Recordar su trabajo y despliegue no hacía otra cosa que reforzar nuestros propios cimientos, encausar la actividad presente en esa identidad permanente que legitima el actuar de todas las organizaciones de la diáspora de Chile. Los nombres de aquellos generosos precursores están y seguirán estando presentes entre nosotros y entre los que vendrán después. Hacia ellos quisimos transmitir la primera parte de nuestro mensaje institucional como un gesto de esta generacion que hoy los honra y agradece.
La historia que recogemos de estas seis décadas nos plantea también una serie de desafíos. Y ese fue el segundo aspecto de nuestro mensaje. La actual generación que dirige y participa en el CPEAC está llamada a integrar a otras más jóvenes, de manera a perpetuar el legado recibido. Y nada mejor que un momento de solemnidad como este, para reflexionar en torno a estos desafíos y transformarlos en ejes de futuro. Estamos innovando en nuestros métodos de comunicación y prácticas, procurando integrar a nuevas generaciones.
Somos conscientes de que el lazo identitario que une a los mayores de nosotros con Croacia, ya sea a través del idioma materno o, simplemente de la cultura expresada por padres y abuelos, la que se reflejaba en tradiciones culinarias, canciones, cuentos, dichos populares, historias de pueblos... se han ido perdiendo con el tiempo. Para los jóvenes de cuarta y quinta generación que llevan un apellido croata y que, de alguna manera, se sienten pertenecer a la nación croata, la identidad debe ser descubierta en otros aspectos. Interesarlos en la historia, el idioma, en el establecimiento de intercambios de nuevo tipo y de redes de contacto, sensibilizarlos en la pertenencia a una nación que, siendo milenaria, es singular, ya que está conformada por los habitantes de dentro y fuera del territorio, y que a ella también pertenecen.
Los sesenta años nos dan vida y fuerza. Nuestro deber es consolidar lo realizado e impulsar acciones de futuro, en lo posible, en forma mancomunada con las demás instituciones de nuestra comunidad. El esfuerzo venidero estará entonces centrado en la transmisión de valores y en la innovación de nuestra organización.
Frente a la crisis preocupante que vivimos a nivel planetario, ojalá que abril sea el mes en que baje la tensión y que nos acerquemos a la paz que anhelamos.
Sesenta años: historias y desafíos de futuro
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